lunes, 2 de julio de 2012

Paréntesis - Ernest Hemingway

Hay escritores que viven sus aventuras a través de las historias que escriben. Otros, en cambio, parecen personajes sacados de los libros más dramáticos y atrayantes de todos los tiempos, pues sus vidas mismas parecen novela.

Tal es el caso del Paréntesis de este mes: Ernest Hemingway.

Si te has leído Adiós a las armas (1929), conocés una parte muy significativa de la vida de este autor estadounidense.

Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, y perteneció a una gran familia de seis hermanos. De joven se dedicó a tocar el violonchelo, ya que su madre estudió música y lo hizo interesarse también. No obstante, cuando llegó la hora de ir a la Universidad, Hemingway desistió tanto de la música como de sus estudios.

En 1917, el joven Hemingway probó suerte, se trasladó a Kansas y allí trabajó como reportero. Pero como en esa época Estados Unidos se unió a la Primera Guerra Mundial, Hemingway probó una nueva tentación: participar en la batalla. Así es como se enlista; aunque lo rechazaron de combatiente por un defecto físico, lo admitieron como conductor de ambulancia.

Es entonces cuando lo marca un hecho importantísimo en su vida, el cual más adelante retrata en su novela Adiós a las armas: al estar de servicio en Italia, durante un ataque recibe una herida grave en una pierna, pero a pesar de una rodilla rota, logra salvar a un soldado italiano (por esta acción, obtuvo una Medalla al Honor).

Hemingway estuvo a punto de perder la pierna, pero, gracias a los cuidados de una enfermera, se recupera. Su nombre era Agnes Von Kurowsky, quien lo asistió en un hospital de Milán. Con ella, el autor tuvo un romance e incluso llegó a pedirle matrimonio. Sin embargo, cuando él regresó a Estados Unidos, recibió una carta de Agnes, en donde terminaba la relación.

¿Ya adivinaste? Sí, Hemingway es el hombre que inspiró al militar Frederick Henry, mientras que Agnes es la Catherine Barkley de la vida real. Ambos son los personajes protagonistas de la novela Adiós a las armas.

Pero aquí no termina la vida de novela de este autor. Unos años más tarde, trabajó como periodista, se casó con Elizabeth Hadley Richardson y se trasladó a París con ella. Allí vivieron momentos de austeridad, pero Hemingway conoció el mundo bohemio parisino que le inspiró la novela Fiesta (1926), la cual lo lanzó a la fama.

Hemingway participó en otras batallas, como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española. Y adivina, adivinador: de esta última experiencia surgió otra novela con mucho carácter autobiográfico: Por quién suenan las campanas (1940).

Si bien muchas de sus obras nacen de los conflictos armados, quizá lo recordamos con mayor facilidad por una obra que se escribió en Cuba y tiene un fuerte conflicto interno: El viejo y el mar (1952). Por esta obra, recibió un premio Pulitzer en 1953 y el Nobel de Literatura en 1954.



Luego llegó el trágico final, ese que todavía no se sabe con certeza si fue un accidente o un suicidio. El 02 de julio de 1961, Hemingway se disparó a sí mismo con una escopeta. ¿Acaso un arranque repentino de depresión? No sería raro, pues padecía de cambios de humor y alcoholismo. ¿O quizá fue un accidente provocado por el Alzheimer? Ya que no dejó una nota suicida, un error fatal podría ser el asesino de uno de los más grandes escritores de la historia.

Hoy, 02 de julio, conmemoramos el recuerdo de Hemingway y te invitamos a leer alguna de sus obras.

Paréntesis. El podcast de Página Cero cuenta con una sección llamada Paréntesis, en la que te presentamos la vida de un autor. Como parte de las mejoras del proyecto, decidimos traer al blog una sección semejante en la que una vez al mes te presentamos a un autor internacional.

Sobre la autora: Ángela Arias Molina. Productora Audiovisual graduada de la Universidad de Costa Rica. Aprendiz de escritora con unas cuantas novelas engavetadas. Fundadora y directora del proyecto "Página Cero".

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